Amantes Temporales

Y en cada una de mis estrías el vio las olas del mar, pero cuando las tocaba lo hacía con la lentitud y suavidad  que se toca un piano o un violín. Lo amaba con la intensidad del mar, su cuerpo que ni para que decirlo era lo más perfecto que mis ojos han visto.

Yo no necesitaba esconderme, ni andar en la oscuridad para estar con él, me hacía sentir segura protegida y sobre todo amada ,lo amé con sus demonios que eran muchos, recuerdo las noches de insomnios solo por sus pesadillas, amaba hacerle té, abrazarlo, darle besos para que pudiese dormir.

Le encantaba verme dormir, me decía que era su parte favorita del día, que ver a su ángel dormir le proporcionaba una paz que nunca podría descifrar, recuerdo las noches de frío; el chocolate caliente, las conversaciones tan interesantes sobre nuestro día y alguna que otra cosa anormal.

Pero todo acaba, un día nos dimos cuenta que teníamos una rutina para todo. Nuestra posición en la cama, en el amanecer, al hacer el amor cada cuál buscaba su puesto. Nos dimos cuenta que el tiempo se nos vino encima y la luz de nuestros ojos habían apagado y no volverían a encender.

Pero una cosa si sabíamos nadie podrá amarnos con la fuerza que nos amábamos alguna vez.

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