Necesito decirte que mi cama de vez en vez te extraña, tú perfume y mi almohada ya no tienen esa combinación. He analizado que fuimos volviéndonos extraños, dejamos de cumplir promesas, nos mentimos, pero sobre todo confiamos tanto en el otro que lo descuidamos.
Pero no dejo de pensarte, aun te fuiste y mi cuerpo te busca, necesita de esos orgasmos espontáneos que me dabas, esas charlas nocturnas que nos llevaban a hacer el amor de tan excitantes que eran.
Te extraño, pero dejarte ir es más bueno para ti que tenerte conmigo, extraño tus besos tan suaves y delicados a veces salvajes que quitaban el aliento.
Necesito decirte que te extraño que no hay nada cruel que anhelar tus besos con sabor a miel, tu presencia, todo de ti, no sabía que en algún momento habría de esperarte como lo hago en esta molesta soledad de la madrugada, y no lo niego te busco, ¡Te lo juro! Que lo hago siempre espero por ti porque aún siento la esperanzas de que anheles mi cuerpo celestial como deseo yo el tuyo.

